Hoy en Página 12 salió una nota sobre "burguesía nacional", concentración y extranjerización de la industria, que merece ser leída.
Ahora bien, es posible que muchas de las cosas que sugieren los autores se estén haciendo de hecho, especialmente desde la Secretaría de Comercio Interior, entre otras. Parece pertinente aprovechar la oportunidad para configurar una normativa que le dé forma a todo lo que se está haciendo de hecho desde las distintas oficinas del gobierno en función de cuidar el mercado interno, el crecimiento y el trabajo argentino.
Porque ya no hay duda que depende del Estado argentino lo que pasa en la Argentina. Y es el Estado el encargado de hacer derecho y normativa donde hay una necesidad. Pensar en leyes que le den forma a estas acciones y necesidades emerge como un camino más. Leyes que profundicen el marco normativo para que el Estado se mantenga fuerte (desendeudamiento, superávits gemelos, etc) y la pujas con los grandes agentes económicos sean favorables al desarrollo industrial local, al trabajo y al mercado nacional.
Después de un recorrido de 60 años se requiere nuevamente encontrar un punto de equilibrio de sana disciplina entre el capital, el trabajo y el Estado. Ese es el desafío de esta hora, al que bien puede llamárselo "sintonía fina".
Con el desempleo en 6,7%, la producción local ya no crece en función de aumentos cuantitativos, sino que debe apuntar más a lo cuali, mejorando la tecnología puesta al servicio de la productividad y la competitividad. Es decir, no se puede replicar más de lo mismo porque empieza a faltar uno de los factores de la producción: el trabajo.
Es por esto que la concentración industrial seguirá siendo un problema: porque si el Estado no profundiza las herramientas a disposición de los sectores económicos las empresas grandes sacaran ventajas de la situación, explotando primero a su masa de trabajadores y haciendo pequeñas innovaciones después.
El camino de la innovación y el desarrollo tecnológico requiere una importante armonía de inversión sectorial, aceitada y planeada. Es el Estado el único que puede orientar, aunque sea alguito, esos planes de inversión.
Cabe celebrar los números de desempleo actuales, tan distintos a los que existían en los noventa (13% de desempleo estructural). Bienvenida esta etapa a la Argentina. Falta mucho y no es fácil. Pero mejor estar acá que allá.
Tenemos la suerte de que no queremos un país que compita con China, pero tenemos la mala suerte de que nos gustaría competir con Alemania. Falta mucho. Lo interesante es que depende del Estado: depende en parte de todos.