Se conocieron lo datos definitivos de las cuentas públicas para el año 2011.
En relación a estos datos suelen hacerse distintas lecturas interesadas, que tienden a resaltar u ocultar las cuestiones más sensibles a la interpretación.
Sin pretensiones de objetividad ni mucho menos, marcamos algunas claves de lectura útiles para quienes compartan nuestro sesgo interpretativo.
El primer punto a esclarecer es el que se relaciona con las divergencias respecto del superávit o déficit del sector público. Que tienen que ver con el tipo de cuenta a la que se le quiera dar prioridad.
El fisco nacional volvió a tener superávit primario. Este saldo es: ingresos corrientes (recaudación) - egresos corrientes (gastos). No incluye entre los egresos a los pagos de intereses y vencimientos de capital de la deuda pública.
Tener superávit en este ítem le sirve al fisco para no incrementar el stock de deuda con motivo de pagar gastos corrientes. Es un indicador de relativa sustentabilidad. Digamos, en realidad, si no lo cumplís es más preocupante, que estimulante si lo cumplís. Pero bueno, primer indicador aprobado.
Lo controvertido de la cuenta se da en otro aspecto. La contabilidad oficial viene incluyendo como ingresos corrientes un par de ítems sobre los cuales los analistas discrepan: los ingresos generados por el fondo de sustentabilidad de ANSeS (o sea, la renta que pagan las inversiones que la ANSeS heredó de las AFJP) y las utilidades que le transfiere el BCRA (este año, 2012, no habrá).
Es un tema largo para discutir. Pero en el caso de ANSeS la cuestión es más clara. Seguir rompiendo las bolas con que es "la plata de los jubilados", sin atender al cambio de patrón en el pago de jubilaciones (reparto, en vez de capitalización) y de cómo, con el nuevo patrón es perfectamente aceptable que un stock se invierta públicamente, ya que ANSeS recupera la inversión por la vía indirecta del crecimiento de la economía, la verdad que cansa. Son recursos estatales genuinos, afectados a pagar obligaciones, pero que indirectamente devengan mejoramiento de las cuentas del organismo emisor, que encima no atiende sólo jubilaciones sino seguridad social en general.
Lo del BCRA es más controvertido y pasa para más adelante.
Por otro lado, el fisco nacional volvió a tener déficit financiero. Esta vez una parte elevadísima de los pagos de intereses no pudieron atenderse con recursos de recaudación corriente. Esto implica una capitalización de los intereses de deuda, lo cual hace aumentar el stock de deuda en términos absolutos. Interviene en el análisis de esta mala noticia para la perspectiva del "desendeudamiento" que, junto con la transeferencia de utilidades del BCRA, el incremento de esta deuda no se hace a través de emisiones en los mercados voluntarios, sino de Letras de tesorería que se colocan en entidades estatales superavitarias o con stock de ahorros (Lotería, Pami, ANSeS, BCRA). El incremnto en el stock de deuda supone como casi contrapartida la redefinición de los acreedores, que pasan a ser intraestatales y no parte de "los mercados", lo cual supone márgenes de maniobra mejores para eventuales renegociaciones o refinanciaciones.
El caso del BCRA es el más controvertido de este ítem, ya que sus activos y sus pasivos juegan un rol determinante en el desenvolvimiento de la economía toda.
A este aspecto hay que vincular la voluntad del gobierno de equilibrar ingresos con gastos, para no depender de utilidades, transferencias o adelantos del BCRA, que constituyen un complejo de políticas monetarias expansivas.
Y que, como venimos sugiriendo desde este humilde (?) blog desde noviembre, estaban dando muestras de que sus efectos expansivos ya no aportaban la antigua ganancia en términos de círculo virtuoso consumo-empleo.