En esos términos se refieren a Guillermo Moreno en algunas reuniones, supongo que con algo de ironía (eso dice por ahí alguna que otra "alta fuente").
Pero ya lejos de las fantasías, en el terreno de la realidad, el presidente de la Federación de industriales de San Pablo, Paulo Skaf, dijo abiertamente que él quería importar un Guillermo Moreno porque Brasil necesita alguien como él.
¿Cuáles son los datos de la realidad por los cuales la máxima oligarquía brasilera pide proteccionismo siendo que durante años Brasil fue uno de los campeones del proteccionismo, para lo cual montó un complejo de barreras muchas de las cuales aún siguen bajas?
Concretamente, la balanza comercial de Brasil (el saldo entre exportaciones e importaciones) está dando resultados negativos (déficit) por primera vez desde 1973.
Los industriales brasileros lo atribuyen a la invasión de productos extranjeros (chinos mayormente).
En ese contexto cualquier atisbo de restricción al ingreso de sus productos a la Argentina (país con el que cuentan un superávit comercial de 3.200 millones de dólares del año 2011) les genera alguna preocupación. Porque les resentiría el mismo balance, pero por el lado de las menores exportaciones.
Sin embargo, no hay que dejar de visualizar que más allá de las declamaciones sobreactuadas propias de cualquier negociación el problema que visualiza la FIESP tiene un alcance mucho mayor al comercio con Argentina.
De hecho, los compromisos de trabajar en pos de equilibrar la balanza comercial entre ambos países como un pequeño primer paso hacia la integración productiva no generaron tantas polvaredas, siendo que para quien tiene superávit significa la promesa de un futuro menos satisfactorio ya sea por imposibilidad para exportar en determinados sectores como ante la posibilidad de resignar parte del mercado interno al ingreso de productos importados desde el país vecino.
El dato del déficit comercial brasilero no podemos dejar de considerarlo como un posible corolario de un proceso iniciado años antes.
El marco fundamental es el de las bajas tasas de interés en dólares y la modificación en los términos de intercambio. El alza en dólares de los precios de los commodities.
Ante esa situación en la cual la principal economía y el emisor de la principal reserva de valor mundial decide incentivar su actividad interna exportando inflación, se dan las variantes para responder desde la política cambiaria.
Mientras Argentina se desentendió de las metas de inflación y prefirió intervenir fuertemente en el mercado cambiario para mantener una valuación nominal más alta que la que los vaivenes de la oferta y la demanda sugerían como conveniente, Brasil colocó a la valuación del Real como la principal defensa ante la inflación nominal importada. Entiéndase por favor el concepto de inflación nominal, que es la única que Brasil pudo evitar. Los precios internos no variaron demasiado, anualmente, medidos en reales. Pero al apreciarse nominalmente el real, sí vivieron una fuerte inflación en dólares. Se comieron la inflación importada como apreciación cambiaria nominal, y con efectos reales directos.
En primer término, no fueron ajenos al proceso que afectó a todos los países latinoamericanos (con una sola honrosa excepción): la primarización de las exportaciones. Brasil, igual que otros países modelo como Chile, vió cómo el ingreso de divisas por exportaciones dependía cada vez más de la venta de materias primas. Esto se da también en Argentina, pero con la salvedad de que la dirección del proceso es inversa (aunque no lo suficiente como para que tal dependencia quede anulada, cosa que tal vez, por otro lado, no ocurra nunca ni sería necesario que ocurriera).
Y en segundo término se vieron invadidos por inversiones en la bolsa, sin correlato productivo, con riesgo de burbuja de activos financieros y con encarecimiento relativo por más apreciación y altas tasas de interés.
Sobre esa base, a mi entender, lo que Guillermo Moreno puede ofrecer es un poco menos todavía que lo que ofrece en Argentina.
Tal vez, la FIESP necesitaría importar una política inflacionaria como la del BCRA. O una devaluación como la de 2002. No sé. En definitiva, defienden intereses sectoriales.
El punto es que no solamente los argentinos miramos al otro lado de la frontera y nos babeamos. Necesario asumir esta realidad para tratar de ser más equilibrados a la hora de juzgar.