La ley de medios no fue, a mi entender, el cambio más trascendente que propició el kirchnerismo en la relación entre el poder político y las empresas periodísticas.
Lo que tuvo una incidencia notable fue la reconfiguración de la economía de difusión de la información generada en los estamentos del poder político.
Se obstruyeron canales y aceitadas redes por las cuales la toma de decisión política derivaba en información "secreta", que más que secreta era privilegiada (en relación a que tenía "punteros" con acceso privilegiado a la misma, vía funcionarios, que se encargaban desde los diarios de armar las operaciones, es decir, darle forma a la primicia de modo tal de, con la misma, provocar respuestas políticas, tanto en el propio campo de las tomas de decisión, como en el llano de la opinión pública más general).
Mantener esos circuitos de información generada desde las "altas esferas del poder", y puesta a circular por "altas fuentes" les significa a las empresas periodísticas grandes esfuerzos. En cuanto a "producción", digamos. Pero fundamentalmente económicos. Dicho esto con todo cinismo.
La verdad es que los canales no fueron desmoronados, en realidad. Seguramente siguen existiendo, y lo más importante que haya ocurrido sea una discusión por las tarifas. Un "ajuste", como el de los boletos de colectivo y tren. Porque a nadie, ni al gobierno ni a las empresas ni a sus punteros, les gusta gastar guita al pedo.
De la floja asimilación de este nuevo escenario inédito provienen las quejas "periodísticas": la Presidenta maneja todo en un círculo íntimo muy pequeño, no dialogan, los ministros se enteran de las decisiones por televisión. Falta la primicia, el "como anticipó Clarín", a pesar de que los punteros y las "gargantas" (como dice Jorge Asís) siguen trabajando y cobrando por sus devaluados servicios (en negro, así que no podemos saber si lo mismo o menos que antes).
Y una consecuencia, de las más risueñas, es la no-noticia que pone en tapa el Clarín de hoy, comentando un spot publicitario oficial, y elucubrando giladas sobre posibles criterios que adoptarían los funcionarios a cargo de la decisión, que tampoco se sabe quiénes carajo son esos funcionarios. Y estamos hablando de la nota de tapa del principal operador periodísitico de la Argentina...no de lapoliticaonline.