El Tribunal Federal Nº 1 de San Martín juzgará a Patti por el secuestro y asesinato de Gastón Roberto Goncalves, Diego Muñiz Barreto y Juan José Fernández.
Goncalves fue detenido el 24 de marzo de 1976 y fue visto por última vez el 29 de marzo en la comisaría de Escobar.
Veinte años después, en 1996, el cuerpo Goncalves fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense en unas de las tumbas signadas como NN en el cementerio de Escobar.
El ex diputado nacional Diego Muñiz Barreto y su secretario, Juan José Fernández, habrían sido secuestrados el 16 de febrero de 1977 y hasta hoy continúan desaparecidos.
Patti deberá responder por estos crímenes a pesar de todas las maniobras con que él y sus abogados vienen interponiendo para evitar ese momento. Desde la recusación de los jueces hasta – al igual que muchos otros represores – la exageración de sus problemas de salud.
El ex subcomisario estaba detenido en la cárcel de Marcos Paz, hasta que fue trasladado a la clínica Fleni de Escobar para realizarse un tratamiento. Allí - a pesar de que los familiares del represor y sus abogados aseguran que su estado de salud era delicado – el ex intendente de Escobar habría hecho reuniones con quienes todavía le responden políticamente en ese territorio con el fin de reorganizar sus fuerzas.
Sus abogados hicieron un pedido de arresto domiciliario, pero el tribunal se lo negó y hoy espera el comienzo del juicio en la cárcel de Devoto.
El Tribunal Nº1 integrado por los jueces Lucila Larrandart, Marta Milloc y Héctor Sagretti deberán escuchar alrededor de un centenar de testimonios entre los que se destacan los de Manuel Goncalves Granada, hijo de una de las víctima; Eva Orifici y Alberto Marciano, quienes estuvieron secuestrados durante dos meses en 1976 en la comisaría de Escobar, donde vieron a Goncalves; Eduardo Luis Duhalde, actual secretario de Derechos Humanos; y María "Chicha" Chorobik de Mariano, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo.
El juicio comenzará el 27 septiembre y se extenderá como mínimo durante dos meses. Estos represores, asesinos y torturadores que no tuvieron piedad con ninguno de los secuestrados, con esas víctimas que se encontraban totalmente indefensas ante sus brutales torturas, hoy intentan huir de una Justicia que les brida todos sus derechos, se muestran enfermos, débiles e intentan dar lastima. Cobardes sin la picana en la mano, se niegan a responder por sus crímenes. Pero la democracia también se construye con justicia y a Patti le llegó la hora de rendir cuentas ante ella.
Fuente: 2010