Escucho:
"Soy kirchnerista pero estoy en contra de la megaminería"
"Soy kirchnerista pero considero que la mayoría de las provincias son feudos"
"Soy kirchnerista pero no soporto a los intendentes del conurbano"
Me parece que estamos en problemas. Me parece que se viene un fuerte debate al interior de esto que llamamos "kirchnerismo". Me parece que los tiempos que se vienen son duros, que nos pondrán ante muchos límites, como por ejemplo gobernar, como por ejemplo realizar desalojos como el de ayer en la 9 de Julio y Av. de Mayo y que Vilma Ripol y el lider de ATE capital nos hablen de "represión". Me parece que hacer oficialismo, bancar un proyecto político implica por sobre todo bancar hasta las cosas que nos gustan poquito o nada. Creo que se impone un proceso de mucho debate al interior de este colectivo. El dispositivo mediático detectó una filtración, una hendija, y opera en consecuencia. Acá hay dos planos de ataque: por un lado se está buscando generar una contradicción entre el gobierno nacional y los gobiernos ligados a la minería, que son nada menos que 10. 10 provincias, 20 senadores nacionales.... Por otro, despegar del colectivo K a los sectores más permeables al discurso del infantilismo antiminero. La embestida viene de manera simultánea por esos dos lados. Clarín no dudará en darle aire a todo quien trabaje para desestructurar el bloque del 54 %.
Ante este panorama, pareciera que desde el oficialismo está haciendo falta un re-caracterización de la etapa. Todo lo previo al 23 de octubre ya fue, ya es historia. El fuego mediático es graneado, y mientras en cualquier lugar de la costa hay que esperar 1 hora para sentarse a comer una pizza, en la CABA pareciera que todo se viene abajo, que las colas para la SUBE, que "el ajuste", que "la represión", que cierta crítica a "la represión" "sin considerar la cuestión de fondo" (esto es decididamente un megaoportunismo a cielo abierto estremadamente contaminante....), que la mar en coche. Frente a esto se observa mucha pasividad, los votos ya estuvieron, pero está probado que no alcanza. En 2008, a 4 meses de la paliza electoral Cristina estaba siendo denostada por anchas franjas de las sociedad, no podemos olvidarlo. El "indignómetro" está laburando a full y desde nuestro lado parece que sólo esperamos los discursos de Cristina sin preocuparnos por ver cómo estamos para adentro.
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